Mi experiencia con Rainiero ha sido un viaje muy intenso. Entré en su consulta con problemas de ansiedad y afrontando mí segundo tratamiento por un cáncer de ovario. En este tiempo he aprendido a escucharme, comprobado la importancia del amor, a los demás y uno mismo y comprendido que la aceptación no es lo mismo que la resignación y gracias a ello vivo cada día como si fuera un regalo.

